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Mejores opciones para cálculos ureterales

Foto del escritor: Dr Miguel Hernandez
Dr Miguel Hernandez
hace 4 días
5 min de lectura

Un cólico renal puede comenzar de forma repentina: dolor intenso en la espalda o el costado, náusea, ardor al orinar o sangre en la orina. Ante este escenario, buscar las mejores opciones para cálculos ureterales no significa elegir el tratamiento más agresivo, sino identificar con precisión el tamaño, la ubicación y el riesgo de la piedra para resolver el problema con seguridad.

El uréter es el conducto estrecho que lleva la orina del riñón a la vejiga. Cuando un cálculo queda atorado allí, puede impedir el paso normal de la orina y causar dolor muy fuerte. Algunas piedras pueden expulsarse sin cirugía; otras necesitan fragmentarse o retirarse mediante técnicas de mínima invasión. La decisión correcta depende de cada caso.

¿Qué define las mejores opciones para cálculos ureterales?

La tomografía, el ultrasonido y los estudios de orina permiten conocer mucho más que la simple presencia de una piedra. El especialista valora su tamaño, densidad y localización, además de revisar si existe obstrucción del riñón, infección urinaria, deterioro de la función renal o dolor que no responde a medicamentos.

Una piedra pequeña y cercana a la vejiga suele tener mayor posibilidad de salir por sí sola que una piedra grande localizada en la parte alta del uréter. También importa la anatomía del paciente, si ha tenido cirugías previas, si usa anticoagulantes y si cuenta con un solo riñón funcional.

Por eso, dos pacientes con cálculos de tamaño parecido pueden requerir recomendaciones distintas. En urología, personalizar el tratamiento reduce intervenciones innecesarias y evita prolongar una obstrucción que podría dañar el riñón.

Cuando es posible esperar la expulsión espontánea

En ciertos casos, especialmente con piedras pequeñas y sin señales de infección ni daño renal, el urólogo puede indicar manejo conservador. Esto incluye control del dolor, medicamentos para náusea y, en algunos pacientes, fármacos que relajan el uréter para facilitar el avance del cálculo.

Tomar agua es parte de una buena hidratación, pero no obliga a una piedra atorada a salir ni sustituye la vigilancia médica. Beber cantidades excesivas durante un episodio de dolor intenso puede aumentar la molestia si existe obstrucción. La indicación debe ajustarse a la función renal, el dolor y las condiciones de cada persona.

El manejo expectante requiere seguimiento. Si el cálculo no avanza, el dolor se repite, hay vómito persistente o se mantiene la obstrucción, esperar deja de ser la mejor alternativa. Tener un plan claro de revisión evita que un problema aparentemente simple se convierta en una urgencia.

Litotricia extracorpórea por ondas de choque

La litotricia extracorpórea utiliza ondas generadas fuera del cuerpo para fragmentar ciertos cálculos. Posteriormente, los fragmentos salen por la orina. Es una opción que no requiere introducir instrumentos por la vía urinaria y puede ser adecuada para piedras seleccionadas según su tamaño, composición y ubicación.

Su principal ventaja es ser poco invasiva. Sin embargo, no es la solución ideal para todos. Los cálculos muy duros, grandes, mal posicionados o localizados en ciertas zonas del uréter pueden responder menos. En algunos casos se necesita más de una sesión o un procedimiento adicional para eliminar fragmentos residuales.

La evaluación por imagen ayuda a anticipar estas posibilidades antes de elegir el tratamiento. La meta no es solamente romper la piedra, sino lograr que el paciente quede libre de obstrucción y con la menor carga de molestias posible.

Ureteroscopia con láser: precisión desde la vía urinaria

La ureteroscopia es uno de los procedimientos más utilizados para tratar cálculos ureterales. El urólogo introduce una cámara delgada por la uretra y la vejiga hasta llegar al uréter, sin realizar cortes externos. Con energía láser, el cálculo se fragmenta en piezas pequeñas que pueden extraerse o eliminarse posteriormente.

Esta técnica ofrece una visualización directa de la piedra y suele ser una excelente alternativa cuando el cálculo es más grande, causa obstrucción, no ha salido espontáneamente o no es buen candidato para ondas de choque. También permite tratar piedras localizadas en diferentes segmentos del uréter durante el mismo procedimiento.

Tras la ureteroscopia, algunas personas requieren un catéter ureteral temporal, conocido como doble J. Este pequeño tubo mantiene el drenaje entre el riñón y la vejiga mientras baja la inflamación. Puede provocar urgencia para orinar, molestia en el costado o una pequeña cantidad de sangre en la orina, síntomas que normalmente son transitorios y deben explicarse con claridad antes del procedimiento.

La recuperación suele ser más rápida que con una cirugía abierta, aunque depende del tamaño de la piedra, la inflamación y los hallazgos durante el tratamiento. El objetivo es que el paciente retome sus actividades con seguridad, no apresurar el proceso sin una revisión adecuada.

Cálculo ureteral con infección: una situación que no debe esperar

Si una piedra obstruye el uréter y al mismo tiempo existe infección urinaria, el manejo cambia por completo. Fiebre, escalofríos, debilidad marcada, confusión, vómito continuo o dolor intenso con dificultad para orinar son señales que requieren valoración urgente.

En esta situación, primero es necesario descomprimir el riñón mediante un catéter doble J o, en casos específicos, una nefrostomía. También se indican antibióticos según la valoración clínica y los estudios de laboratorio. Intentar fragmentar la piedra de inmediato cuando hay infección activa puede aumentar el riesgo de una complicación grave.

Una vez controlada la infección y estabilizado el paciente, se programa el tratamiento definitivo del cálculo. Actuar en el orden correcto protege la función renal y, sobre todo, la seguridad del paciente.

¿Cuándo se considera una cirugía más compleja?

La cirugía percutánea o laparoscópica no es la primera elección para la mayoría de los cálculos ubicados únicamente en el uréter. Aun así, puede considerarse si la piedra es muy grande, está impactada desde hace tiempo, existe una anatomía compleja o han fallado alternativas menos invasivas.

Estas opciones requieren una planificación más detallada. No representan un fracaso: son herramientas valiosas cuando ofrecen una mayor probabilidad de resolver un caso difícil en forma segura. La experiencia del equipo, la tecnología disponible y un seguimiento cercano influyen de manera importante en el resultado.

Qué esperar después de eliminar la piedra

Resolver el cálculo actual es solo una parte del tratamiento. Quien ha tenido una piedra puede formar otra, sobre todo si no se identifica la causa. Analizar el cálculo recuperado, revisar hábitos de hidratación y solicitar estudios metabólicos en pacientes seleccionados permite diseñar una estrategia preventiva realista.

En muchas personas, aumentar la ingesta de líquidos y disminuir el exceso de sal ayuda a reducir el riesgo. Pero no todas las piedras son iguales. Algunas se relacionan con calcio, ácido úrico, infecciones u otras alteraciones metabólicas, por lo que las recomendaciones deben adaptarse al tipo de cálculo y a la historia clínica.

También es normal sentir ansiedad antes de un procedimiento urológico. Una atención cercana debe explicar qué técnica se propone, por qué se eligió, si habrá catéter temporal, cuánto tiempo de incapacidad puede requerirse y qué síntomas ameritan una llamada o una valoración inmediata. La información clara también forma parte del tratamiento.

En Unidad de Urología, el enfoque es encontrar la mejor solución para cada problema de piedra, combinando diagnóstico preciso, procedimientos de mínima invasión y acompañamiento humano antes, durante y después del tratamiento.

Si presentas dolor intenso en el costado, fiebre, vómito persistente, sangre abundante en la orina o dificultad para orinar, no lo normalices ni esperes a que pase solo. Una valoración urológica oportuna puede aliviar el dolor, proteger tu riñón y darte un camino claro para volver a tu vida con tranquilidad.

 
 
 

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